Con una canción cubana: selección de críticas

A Cuban Song in My Heartis a book about mambo and rumba and all the elements of salsa and latin jazz.   And yet, it is not a book specifically about music.   It is a book about (Cuban) life, (human) liberty and the (Cuban American) pursuit of happiness.    But it is not a book about politics.    It is a book about diversity and religious syncretism, about folklore and Cuban history told through hilarious narrative, inspiring lyrics and vintage record album jackets.   It is a book about losing and gaining freedom, about preserving culture and family.

A book about recent political events and the many lives that are changed in the process.

A book about love: love for a nation that will not be destroyed;  love for traditions that cannot be forfeited; love for a music so universal that it cannot be silenced.

Ileana Fuentes
Creative Director of The Miami Cuban Museum, Writer, Historian and Literary Editor.

t u m i a m i b l o g_ Iván Acosta, o cómo la vida sirve de fondo a la música

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“Qué gusto me ha dado el libro de Iván Acosta Con una canción cubana en el corazón. Texto repleto de sorpresas donde Acosta invierte el consabido papel de la música ante el guión (y estamos de acuerdo). Aquí la música no es incidental sino esencial. Ya no sirve de fondo, porque ahora es la vida -la de Acosta o la de cualquier amante de la música- la que sirve de fondo a la música.

La música es la vida misma, nos dice Iván Acosta. El libro, presentado recientemente con decarga musical en vivo en WDNA, contiene las páginas de la vida de Acosta y cada página tiene su canción, cada canción su portada. Y estas portadas a todo color de los discos de música popular cubana (desde los 50 a los 70), proporcionan una riqueza única de imágenes al guión de la vida de Acosta.

Resumo algunas páginas de la vida de Acosta:

… de lo histórico prerevolucionario: “En la víspera de Santa Ana, 1953… los adultos allí reunidos para festejar a mi mamá planeaban amenecer la mañana del 26 bailando al compás del Trío Matamoros, de Félix Chapotín y sus estrellas”.

… de lo campechano: cuando la “tía Emma” admiradora del punto guajiro de Celina y Rautilio excava la tierra buscando un supuesto tesoro enterrado al pie de una mata de mamoncillos.

… de lo cubanomitológico: en “Santiago tenía sus pequeños monstruos”, vemos Ivancito con su primo, a caballo en dirección al batey para oír a los Guaracheros de Oriente, “en busca del guije”, que resulta ser un montón de truchas de río podridas. ¿Cuándo llegará la Nochebuena? En familia, con lechón relleno al pincho, en plena campiña, al son del Septeto de Ignacio Piñeiro y Abelardo Barroso.

… de la materia guaperil: está el “guapo del barrio”, abusador doméstico que después de una paliza propinada por Acosta y sus amigos termina más delgado y más considerado con su esposa, amén de apreciativo de los boleros de Fernando Albuerne y César Protillo de la Luz. También guaperil la supuesta “posesión” de la abuelita de Acosta, queda conectada al estribillo de Jorrín “espíritu burlón”.

… de lo vernáculo: fragmento de la historia oriental y la velada de un muerto con música de fondo de María Teresa Vera en álbum de 78 rpm. El recuerdo de escuchar en victrola en Palma Soriano “tres selecciones musicales” inolvidables: “La barca” de Lucho Gatica, “De Cuba traigo el cantar” de Rene Cabel y un mambo de Pérez Prado.

… de la impunidad Castrista: un 20 de abril, cumpliendo 17 años, el joven Acosta se halla con otros 6,000 detenidos en el Morro. Ivancito encuentra un pedazo de carbón y escribe en la rugosa pared de piedra de la ergástula: “La imposibilidad en que me encuentro de probar que Dios existe me prueba de su existencia”. Acosta recuerda haber escuchado en el carro de alquiler que lo llevaba a su casa a Nelson Piñedo con la Sonora Matancera, cantando “Me voy pa’la Habana y no vuelvo más”.

… de la triste despedida: Ahora el joven camina como un sonámbulo por las calles habaneras de los 60 tempranos, desde Zanja a Galiano a Malecón a la Rampa, y en CMQ escucha desde una victrola las canciones feeling de José Antonio Méndes.

Acosta tiene mucho más que contar de su música con vida de fondo. Momentos de nostalgia, momentos duros del exilio y también momentos llenos de esperanza.

Un premio del libro son los dos CDs (o LPs dependiendo la edición del libro que uno escoge), donde el melómano connoisseur nos regala una selección de su colección de discos. Hay para todos los gustos: desde punto guajiro, son montuno, feeling, bolero, charanga, guaracha, conga carabalí, afrocuban jazz, hasta el frisson (agradezco a Acosta por presentarme a Eduardo Davidson que no conocía).

Con una canción cubana en el corazón, prueba que Iván Acosta tiene un corazón sonoro.